Bajo el faro del Cap de Creus, encontramos un accidente geográfico formado por la erosión del mar sobre la roca, que es al mismo tiempo un regalo para el paisaje y un elemento curioso. La Cova de l’Infern o de s’Infern, es una cueva marina, un pasadizo o túnel , ya que está abierto al mar por dos lados, que ofrece una estampa impresionante, como su nombre, que parece ser se debe al color rojizo en el que se torna el agua de su interior con los primeros rayos de sol del amanecer, simulando una “puerta al infierno”.

En ruta desde la cala de Aiguablava hasta la de Aiguaxelida y Tamariu, encontramos la Cova d’en Gispert al pasar la Cala de Tramadiu y antes de llegar a la Cala Marquesa. Esta cueva marina, aunque estrecha en algunas secciones, tiene un recorrido de 150 metros lo que la convierte en la más larga de la Costa Brava.
Su interior se puede recorrer en una embarcación pequeña, tipo kayak, encontrando dos partes claramente separadas, la primera, 90 metros de longitud, denominada Galería y la Sala, un espacio final con la “Taula”, una pequeña mesa de piedra que emerge como un islote.