Si una día te acercas a pasear por el Passeig de Riells de l’Escala no te sorprendas si, contemplando inmóvil el atardecer de esta parte de la Costa Brava, sentado sobre un muro de piedra, reconoces a un protagonista literario mundialmente famoso, nos referimos al Petit Príncep o Principito.
Hace unos años, este personaje del libro infantil del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, traducido a más de 40 idiomas, aterrizó en esta playa del Alt Empordà, un pequeño homenaje para conmemorar el 70 aniversario de la genial obra literaria y regalarnos una sonrisa.

Os proponemos una visita por Pals, uno bello pueblo medieval del Baix Empordà situado sobre la cima del Puig Aspre, donde se divisa una de las panorámicas más bellas del Empordanet, especialmente si visitamos el Mirador d’en Josep Plà.
El mirador, que toma el nombre del famoso escritor palafrugellense, está situado en la Casa Museu Ca la Pruna, en este punto se puede observar la llanura empurdanesa en toda su extensión, terrenos de cultivo, arrozales, el macizo del Montgrí y las Illes Medes de fondo.

Nos vigila desde lo alto del Massís del Montgrí, siempre presente en el horizonte de la plana del Baix Empordà y muy próximo a la costa, por supuesto estamos hablando del Castell de Montgrí, también conocido como Castell de Torroella de Montgrí o de Castell de Santa Caterina, protagonista de numerosas historias y leyendas, ademas de destino en rutas de senderistas para muchos visitantes cada año.
Se trata de una fortificación militar que empezó a construir Bernat de Llevià, vecino de Torroella de Montgrí, en 1294 por orden del rey Jaume II “el Justo” para que fuese un punto de control ante los ataques de Ponç V, conde de Empúries. Para llevar a cabo su edificación se contó con las rentas reales de Torroella y un impuesto sobre los bueyes de Ullà y Albons, pero el castillo no llegó nunca a completarse, ya que las obras se interrumpieron en 1301 debido a la consolidación del poder del condado de Barcelona sobre el de Empúries.

El buceo en pecios de la Costa Brava, es una de las experiencias más interesantes en las inmersiones de la zona. Siempre respetando las titulaciones necesarias y las capacidades de cada uno, bucear entre estructuras de acero, madera o hierro, ofrece paisajes submarinos únicos, asimilados por la flora y fauna marina en un nuevo entorno influenciado por la historia del barco hundido.
Hablamos de inmersiones marcadas por la situación del objetivo, por lo que las condiciones y profundidad son muy variables, existen algunas practicables incluso por los buceadores menos expertos, pero en su mayoría hablamos de inmersiones muy técnicas como por ejemplo el pecio “Saint Prosper”.

Practicar snorkel o snorkeling en las calas de la Costa Brava permite disfrutar de la increíble belleza de sus fondos submarinos repletos de una variada fauna y flora, introducirnos en un mundo en constante movimiento, con increíbles sorpresas en forma de vida animal, casi en cada rincón que observamos.

El municipio de Platja d’Aro, uno de los principales núcleos turísticos de la Costa Brava, tiene todo lo necesario para garantizar diversión y calidad de servicio en nuestras escapadas de fin de semana y las esperadas vacaciones. Uno de sus principales reclamos es la gran diversidad de playas que su costa nos ofrece; playas rocosas o de arena fina, playas infinitas, amplias, que cuentan con todos los servicios y numerosas actividades acuáticas o playas minúsculas donde la intimidad es su mayor tesoro.

Las barracas de pescadores o “botigues” forman parte del Inventario del patrimonio marítimo y pesquero de la Costa Brava, son el testimonio de una relación entre el ser humano y el mar, patrimonio cultural expresado en forma de espacios y edificios. Se trata de construcciones levantadas junto al mar, que construían las cofradías o los municipios y que se utilizaban como refugio de pescadores o como almacenes para guardar las barcas, las redes y los utensilios de pesca.

Situado sobre uno de los acantilados más impresionantes de la Costa Brava, a 156 metros sobre el nivel del mar, en el cabo de Sant Sebastià de Palafrugell, encontramos el Conjunto Monumental de Sant Sebastià de la Guarda, un interesante conjunto monumental con más de 2600 años de historia y una variedad de edificios en los que podemos apreciar la evolución que este espacio ha sufrido a lo largo de los años, provocado por los cambios históricos, religiosos, sociales y culturales.

Sant Feliu de Guíxols dispone de enclaves que son auténticos paraísos para los submarinistas y que ahora se verán favorecidos con la creación de dos nuevas Zonas Marinas para el Bioconocimiento. Estas demarcaciones recibirán un cuidado especial, gestionadas por el Municipio a través de acuerdos de Custodia Marítima y con la participación activa de toda la sociedad.

Para los amantes de la historia medieval y antigua, y los caminantes de antiguas zonas de piedra, esta es una experiencia turística casi obligada. La Vila Vella de Tossa de Mar, es un recinto declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931, único símbolo de una población medieval amurallada en la costa catalana. Una fortificación que ha sufrido ataques, reconstrucciones y remodelaciones, caídas y épocas de máximo esplendor.

En la Costa Brava, conocer cuál es el vínculo que nos une con el mar y la tierra, la herencia de nuestros antecesores y la evolución que nos ha traído hasta nuestros días, es una tarea de obligado cumplimiento para todos los que amamos esta increíble parte de Girona. Por suerte, la Xarxa de Museus de la Costa Brava – Red de Museos de la Costa Brava, nos facilita el acceso a información interesante, sorprendente y necesaria.