Os proponemos una visita por Pals, uno bello pueblo medieval del Baix Empordà situado sobre la cima del Puig Aspre, donde se divisa una de las panorámicas más bellas del Empordanet, especialmente si visitamos el Mirador d’en Josep Plà.
El mirador, que toma el nombre del famoso escritor palafrugellense, está situado en la Casa Museu Ca la Pruna, en este punto se puede observar la llanura empurdanesa en toda su extensión, terrenos de cultivo, arrozales, el macizo del Montgrí y las Illes Medes de fondo.

Las barracas de pescadores o “botigues” forman parte del Inventario del patrimonio marítimo y pesquero de la Costa Brava, son el testimonio de una relación entre el ser humano y el mar, patrimonio cultural expresado en forma de espacios y edificios. Se trata de construcciones levantadas junto al mar, que construían las cofradías o los municipios y que se utilizaban como refugio de pescadores o como almacenes para guardar las barcas, las redes y los utensilios de pesca.

Situado sobre uno de los acantilados más impresionantes de la Costa Brava, a 156 metros sobre el nivel del mar, en el cabo de Sant Sebastià de Palafrugell, encontramos el Conjunto Monumental de Sant Sebastià de la Guarda, un interesante conjunto monumental con más de 2600 años de historia y una variedad de edificios en los que podemos apreciar la evolución que este espacio ha sufrido a lo largo de los años, provocado por los cambios históricos, religiosos, sociales y culturales.

Sant Feliu de Guíxols dispone de enclaves que son auténticos paraísos para los submarinistas y que ahora se verán favorecidos con la creación de dos nuevas Zonas Marinas para el Bioconocimiento. Estas demarcaciones recibirán un cuidado especial, gestionadas por el Municipio a través de acuerdos de Custodia Marítima y con la participación activa de toda la sociedad.

Para los amantes de la historia medieval y antigua, y los caminantes de antiguas zonas de piedra, esta es una experiencia turística casi obligada. La Vila Vella de Tossa de Mar, es un recinto declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931, único símbolo de una población medieval amurallada en la costa catalana. Una fortificación que ha sufrido ataques, reconstrucciones y remodelaciones, caídas y épocas de máximo esplendor.

En la Costa Brava, conocer cuál es el vínculo que nos une con el mar y la tierra, la herencia de nuestros antecesores y la evolución que nos ha traído hasta nuestros días, es una tarea de obligado cumplimiento para todos los que amamos esta increíble parte de Girona. Por suerte, la Xarxa de Museus de la Costa Brava – Red de Museos de la Costa Brava, nos facilita el acceso a información interesante, sorprendente y necesaria.