Situado sobre uno de los acantilados más impresionantes de la Costa Brava, a 156 metros sobre el nivel del mar, en el cabo de Sant Sebastià de Palafrugell, encontramos el Conjunto Monumental de Sant Sebastià de la Guarda, un interesante conjunto monumental con más de 2600 años de historia y una variedad de edificios en los que podemos apreciar la evolución que este espacio ha sufrido a lo largo de los años, provocado por los cambios históricos, religiosos, sociales y culturales.

El Conjunto Monumental de Sant Sebastià de la Guarda está formado por los restos de un yacimiento íbero del siglo VI aC, una torre de vigilancia “Torre de Guaita” del año 1445, una ermita y hospedería de estilo barroco y el faro más potente del litoral de levante de la península.

El Poblado íbero de Sant Sebastià de la Guarda

Iniciaremos la visita en el Poblado íbero de Sant Sebastià de la Guarda, descubierto por Joan Badia i Homs hacia el año 1960, del que todavía no está confirmada su extensión, ya que no se han encontrado restos de murallas que, por lógica, debían proteger a su población, los indiketas. Las piezas descubiertas en el yacimiento nos indican que podrían haberse establecido entre los siglos V y I aC., subsistían gracias a la pesca, la caza, la agricultura y la ganadería, conocían la metalurgia del hierro y el bronce, además de dominar las labores con hilos y tejidos.

Actualmente la superficie tiene unos 300 metros cuadrados. En ella se pueden apreciar los restos de casas y calles, además de depósitos excavados en la roca, silos y hasta un horno. Se cree que sus habitantes dejaron el poblado y se trasladaron a Llafranc, sobre el S. I aC, gracias a los restos romanos descubiertos allí.

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La Torre de Guaita o Torre de Sant Sebastià

Se construyó sobre el “Salt de Romaboira” en el extremo noreste del santuario, lugar conocido como Sa Guarda, con una finalidad claramente defensiva durante la época de ataques piratas, en los s. XIV y XV. Tiene tres plantas más un terrado y está coronada por almenas rectangulares y aspilleras. El estado de conservación de la torre es excelente tras 550 años de historia, gracias a las diferentes reformas realizadas, referidas principalmente a los accesos.

Dentro de la misma torre se edificó una pequeña ermita, en 1441 con el consentimiento del Bisbe Bernat de Pau, su habitante tenía el encargo de anunciar el peligro utilizando avisos, como hacer sonar la campana o mediante el humo de hogueras, para que la población pudiera refugiarse o bien tras la muralla de Palafrugell, o en las iglesias o si se encontraba trabajando fuera de la villa, en las torres levantadas para dicho fin. El primer ermitaño que vivió en la torre fue Jaume Corbera, cuyos restos residen actualmente bajo el suelo de la ermita.

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La Ermita de Sant Sebastià de la Guarda

La anterior ermita, situada en la parte baja de la torre, se convirtió en el santuario de Sant Sebastià mártir, protector de las epidemias, por eso, tras la peste de los años 1650 -1652 Sant Sebastià de la Guarda se convirtió en un lugar de peregrinación, plegarias y ofrendas. En 1707 gracias al crecimiento económico y a la creciente demanda de culto, se decidió construir una ermita y una hospedería de estilo barroco.

La ermita se apoya sobre la antigua fachada de la torre, está dividida en cuatro capillas, dos por cada lateral, tiene unos 20 m. de largo por 7 de ancho. El muro de poniente se abre al exterior a través de un amplio portal flanqueado por dos ventanas coronadas con un rosetón.

En la ermita se podían encontrar diversas obras artísticas, un retablo barroco esculpido por Josep Pol de 1719, junto a una imagen de Sant Sebastià vestido con traje de militar borbónico, cuatro pinturas reflejo de escenas de su vida realizadas por el doctor y profesor Carles Grassot, además de una pieza donada en 1776 por el Prior de Santa Anna dedicada a la Sagrada Familia, obra de un artista muy destacado de la época, el pintor Francesc Tramulles, discípulo de Antoni Viladomat.

Muchas de estas obras se perdieron a causa del incendio de la ermita, durante la guerra civil en los años 1936 – 1939, el edificio tal y como hoy en día lo podemos ver, se restauró durante los años 60, momento en el que se incorporó la escultura de Sant Sebastià del artista Domenech Fita.

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La Hospedería

La hospedería, una edificación de dos plantas de forma rectangular, está abierta al mar con una amplia terraza y largas fachadas. Se comunica con la ermita a través de un patio interior, decorado con baldosas de cerámica valenciana del s. XVIII con la imagen de Sant Sebastià, en la entrada destaca la bóveda de ladrillo y la escalera de piedra doble que lleva a los niveles superiores.

Antiguamente los peregrinos ascendían hasta la hospedería a celebrar citas festivas y banquetes, en aquel entonces era un lugar público, con fogones de obra y una gran chimenea, donde podían cocinar la comida que llevaban, y alquilar las mesas, ollas, platos y cubiertos.

Hoy en día el edificio de la hospedería es un destacado restaurante y hotel de lujo, Hotel El Far.

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Hospedería

Hospedería

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El Faro de Sant Sebastià

Durante el siglo XIX con el crecimiento del tráfico naval, el Ministerio de Fomento realizó el Plan General de alumbrado marítimo bajo el reinado de Isabel II, era el año 1851, y se estimaba la construcción de 104 faros dentro del territorio español. El encargado del proyecto del faro de Sant Sebastià fue José M. Faquineto, que lo convirtió en el faro más potente de la costa de levante, situado a 167m de altura sobre el nivel de mar, tiene una proyección de 50 millas. Su inauguración tuvo lugar en octubre de 1857, con lo que cuenta con más de 150 años de historia.

La luz del faro la emitía un aparato de la marca Sautter (París), que funcionaba con cinco mechas que quemaban aceite de oliva y era mantenido por tres faroleros que vivían en las estancias del mismo faro. Con el avance de la tecnología, su funcionamiento pasó a ser totalmente automático a partir del 1 de agosto de 1999.

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Entorno

El Conjunto Monumental de Sant Sebastià de la Guarda está rodeado por un entorno natural de gran belleza, una estupenda visita en la que podremos conocer el patrimonio histórico y a la vez disfrutar de la naturaleza. Desde este punto podemos tomar el camino GR92 que nos llevará hasta Tamariu, pasando por la fuente dels Ermitans y la Cala Pedrosa, o llegar hasta Llafranc y recorrer el camino de ronda que nos conduce a Calella de Palafrugell.

El litoral de la montaña de Sant Sebastià está incluido en el Plan de Espacios de Interés Natural-PEIN desde el año 1992, limita a su vez con el espacio PEIN del Puig Gruí y la Cala Pedrosa, en la actualidad su gestión se lleva a cabo por el Museu del Suro.

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