Durante los próximos tres o cuatro veranos, la Universitat de Girona junto con la colaboración de la Diputación de Girona, iniciará las excavaciones arqueológicas en el perímetro del Castell de Sant Esteve de Mar, ubicado en un acantilado entre la playa de la Fosca, de Palamós y la cala s’Alguer.

El objetivo de estas exploraciones, es confirmar lo que hoy en día son indicios relacionados con la presencia de restos de origen romano, cerámica romana y fragmentos barro de la época paleocristiana. Parece lógico pensar que el castillo fue construido sobre restos romanos y éstos a su vez sobre antiguos asentamientos ibéricos.

Lo que se pretende con las excavaciones en el subsuelo, es que los restos del Castell ayuden a interpretar el asentamiento de la población en este punto del litoral del Baix Empordà, más allá del período medieval, y remontándonos a los primeros mil años a.C.

Los primeros documentos que recogen su historia son de 1272, en concreto relativos con una escritura donde queda reflejado el hecho de que el señor del castillo, cobraba el diezmo del pescado que se recogía en la playa de la Fosca.

Se convirtió en enclave muy importante para la Vila de Palamós, y en el principal testigo de batallas decisivas para el dominio de la Corona de Aragón en el Mediterráneo, como la batalla de “les Formigues”, un conjunto de islotes rocosos que se divisan desde este punto.

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En 1277 el rey Pere II El Gran, lo compró para formar un puerto para sus barcos, el lugar era inmejorable, un punto estratégico desde donde se controlaba toda la línea marítima y bahía de Palamós. Hasta el momento el monarca tenía en Torroella de Montgrí un importante puerto marítimo, pero a causa del desvío del caudal del río Ter y del movimiento de tierras que provocó, el puerto quedó totalmente inhabilitado y el municipio perdió su tramo costero..

Berenguer de Cruïlles lo compra en 1394 para transformarlo en un Mas (masía) dos años más tarde, aunque debido al gran número de ataques que la vila sufrió a finales del s. XIV provocados por piratas turcos y argelinos, se pensó en reconvertirlo de nuevo en un baluarte defensivo. Esta ambivalencia entre masía y fuerte, se prolongará hasta el s. XVIII, en el que se mantiene su vigilancia debido a los ataques de naves inglesas y a la peste del norte de África.

El Castillo de Sant Esteve de Mar ha sido recientemente consolidado y restaurado, gracias a estar dentro del marco del programa “Romànic Obert” , impulsado por la Generalitat y la Obra Social “La Caixa”. Se han arreglado los muros, los accesos y saneado el entorno, para que se convierta en un elemento arquitectónico visitable, que se sume al los atractivos paisajísticos y patrimoniales del municipio.

Si estáis interesados en conocer más de su historia, os recordamos que el Museu de la Pesca organiza visitas guiadas y gratuitas al Castell de Sant Esteve de Mar.

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