Cuatro bodegas del Empordà han decidido recuperar las ánforas de barro como recipiente para la elaboración de algunos de sus nuevos vinos. Desde hace un tiempo las bodegas empordanesas de Vinyes d’Olivardots, Gelamà, La Vinyeta y Gerisena, han destinado una pequeña muestra de su producción vinícola a recuperar esta milenaria técnica, utilizada por griegos y romanos hace más de 2.000 años.

Las ánforas, fabricadas con un barro de una pureza concreta, con capacidades entre 150 y 800 litros, se usan tanto para el proceso de fermentación de la uva, como para la crianza y el envejecimiento del vino. El contacto del vino con el barro, rico en un mineral llamado mica, le proporciona un sabor terroso y fresco, además, gracias al valor neutro del recipiente, se garantiza un elevado grado de pureza, por lo que destacan aún más los sabores primarios de la variedad utilizada.

Las bodegas coinciden en que los vinos de ánfora son ligeros, frescos y con un punto afrutado, motivo por el que encajan perfectamente con la actual demanda del mercado. Los vinos que hasta ahora se están criando con esta recuperada técnica, son blancos, tintos y un tipo de vino dulce. Estos antiguos recipientes hacen que los blancos se tornen grasos y untuosos, y a su vez los tintos más carnosos y sedosos.

La porosidad del material, el doble que el de una barrica común, y el efecto estabilizador de la acidez del vino, una propiedad más del barro, hace que el vino dulce elaborado por el Celler Gerisena, gane complejidad en boca y potencie su toque de fruta madura.

El vino blanco Groc d’àmfora, que comercializa desde hace cuatro años la bodega Vinyes d’Olivardots, se consigue con una peculiar maceración que fermenta y se cría durante 4 meses en ánforas de barro.

La Vinyeta comercializa la serie Microvins, vinos blancos y tintos elaborados con uva de viñas viejas de distintas variedades autóctonas, con lo que obtienen un producto muy singular, claramente marcado por las tierras empordanesas.

Seducció es el vino blanco que produce la bodega Gelamà, que en breve comercializará también un espumoso Blanc de Noir vinificado con garnacha negra.

Si hemos conseguido despertar vuestro interés y queréis probar el resultado, debéis saber que la DO Empordà organiza periódicamente en colaboración con estas bodegas, diversas catas de vinos de ánfora en espacios tan históricos y especiales como la Ciutadella de Roses o el yacimiento arqueológico de Empúries.

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